Asul Studio no diseña objetos; crea declaraciones. Cada pieza nace de una historia que se vuelve materia, una narrativa que transforma la madera, la piedra y el metal en poesía tangible.
Ediciones limitadas numeradas y firmadas, y piezas de línea bajo pedido. Todas concebidas con el mismo rigor, autenticidad y carácter.
Asul Studio nació de una doble inconformidad: la saturación de un mercado de diseño sin memoria, y la certeza de que México tiene una voz propia que el mundo todavía no ha escuchado del todo.
Fundado por Andrés Sulkin, diseñador industrial mexicano, el estudio surgió de un camino que pasó primero por otros proyectos y estudios — hasta que quedó claro que la única forma de hacer las cosas bien era hacerlas desde cero, con criterio propio.
Cada pieza de Asul nace de una narrativa — una tensión, una imagen, una contradicción — y desde ahí se busca el material que tenga la honestidad de sostenerla. Producción artesanal, ediciones limitadas numeradas y firmadas, materiales poco comunes. Sin intermediarios entre la idea y el objeto.
El resultado son objetos que no decoran. Declaran.
Andrés Sulkin estudió diseño industrial en CENTRO, en Ciudad de México. Antes de fundar Asul Studio trabajó en distintos proyectos y estudios de diseño — una etapa que le dio perspectiva sobre lo que el diseño puede ser cuando no responde a la lógica del volumen sino a la de la idea.
Para Andrés, el proceso importa tanto como el resultado. Cada pieza comienza con una pregunta — una tensión, una imagen que no cede — y desde ahí se busca el material con la honestidad de sostenerla. Su acercamiento a los materiales es casi científico: le interesa entender cómo se comportan, cómo envejecen, qué dicen cuando se combinan con algo inesperado.
Sus referencias no vienen del diseño comercial sino del arte contemporáneo, la arquitectura de autor, la geología, la cultura popular mexicana y la filosofía. Esa mezcla se nota en las piezas: objetos que funcionan pero que también incomodan un poco, que provocan.
Asul Studio arrancó a mediados de 20con menos de un año de vida y ya con un lenguaje propio. Trabaja en colaboración con artesanos y talleres externos, un modelo que le permite mantener la escala pequeña sin sacrificar la precisión.
Cada pieza es el resultado de un proceso íntimo entre la idea, el material y el artesano.
Toda pieza nace de una historia, una emoción o un fenómeno natural. El concepto guía cada decisión de forma y material.
Seleccionamos materiales nobles que dialogan con el concepto. El material no es soporte; es co-autor de la declaración.
Fabricación artesanal en ediciones controladas. Cada pieza se numera y firma. La escasez es parte del rigor.
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